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Ebria Poniendo Cuernos

This is a work of fiction. Smashwords Edition License Notes This ebook is licensed for your personal enjoyment only. Por un lado, César García Muñoz me puso casi literalmente manos a la obra después de insistirme incansablemente con su característico tesón emprendedor. A él también le quiero agradecer y le debo la cubierta que lleva esta novela. Por otro lado, no puedo eludir el justo reconocimiento a la generosa ayuda de Fernando Trujillo Sanz al compartir su experiencia vanguardista en el camino de la autoedición digital, que para mí -como para otros muchos autores noveles- ha sido impagable. Fuera merodea una gitana morena, de ropas ajadas, que dice la buenaventura a cambio de la voluntad. Hay quienes la creen, otros, no. Pero todos se sienten intimidados por sus intensos ojos, que arden como dos brasas del color de la esmeralda. El augurio de pacotilla de aquella charlatana se le había metido en la cabeza y no conseguía zafarse de él.

Buscar mujer 529245

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El despacho del señor Volandas estaba en perfecta armonía con su personalidad. Alhajaban la habitación una alfombra espesísima, un papel cuajado de dibujos de riqueza en la pared, visillos de acoplamiento en los balcones, una araña magnífica pendiente del techo, un armario bruno muy chico, primorosamente tallado, con unas cuantas docenas de libros costosamente encuadernados, y una mesa con poquísimos empero muy ordenados papeles sobre la cual se alzaba una enorme escribanía de plata, que semejaba monumento de Semana Santa. Encima de un velador, adosado a un cenicero de bronce, veíanse dos o tres periódicos conservadores, y tirada al descuido, en un butacón, alguna revista que tenía sin cortar las hojas. Entre severo y afectivo arrancó a su hija la declaración de sus amores. Ella, excepto las citas en el café, todo lo contó, incluso el fracaso de las oposiciones; y al hablar de Juan, sincera, pero ruborosa, dijo que época guapo, que sus padres debían de tener algo en Andalucía, que sabía mucho, pero que tenía muy mala suerte, y cuanto le pudieron aludir la afición que le había cobrado y el temor que en ángel instante la embargaba. Es preciso que tengas un poco de juicio. Empecatado si tengo prisa encasarte, no; empero no quiero devaneos Cuando ha abacería en ti los ojos y no ha venido derechito a hablar conmigo, mala señal.

Lázaro ; Juan Vulgar / Jacinto Octavio Picón

Noa, guayabo. 19 natural Mi nombradía es Noa y tengo 19 añitos. Sandra y.

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